Este fin de semana entran en aplicación plena las obligaciones de transparencia del artículo 50 del Reglamento (UE) 2024/1689 de Inteligencia Artificial, conocido como AI Act. La Comisión Europea publicó el 20 de julio sus directrices definitivas para aclarar el alcance de estas reglas, que afectan a cualquier sistema que interactúe con personas mediante texto, voz o contenido generado por IA.
La norma es de aplicación transversal: alcanza a chatbots de atención al cliente, agentes de voz automatizados, herramientas que generan contenido sintético, avatares de IA, sistemas de reconocimiento emocional y de categorización biométrica. La regla general es simple pero de cumplimiento obligatorio: las personas deben ser informadas cuando están interactuando con un sistema de inteligencia artificial, salvo que resulte evidente por el contexto.
Qué deben hacer las empresas
Entre las obligaciones concretas que ya exige el artículo 50 están:
- Avisar de forma clara y visible cuando un usuario interactúa con un chatbot o agente de voz de IA, antes o durante la primera interacción.
- Etiquetar el contenido generado o manipulado por IA (imágenes, audio, video) como sintético, salvo excepciones limitadas.
- Informar cuando se usa reconocimiento emocional o categorización biométrica sobre las personas.
- Documentar internamente cómo y dónde se cumple con estas obligaciones, para poder demostrarlo ante una autoridad de supervisión.
Las sanciones no son menores: las infracciones al artículo 50 pueden alcanzar hasta 15 millones de euros o el 3% de la facturación mundial anual de la empresa, lo que sea mayor. Aunque el Reglamento es europeo, su alcance extraterritorial significa que cualquier empresa latinoamericana o caribeña que atienda usuarios en la UE —por ejemplo, a través de un chatbot de soporte multicanal— debería revisar si le aplica.
Una tendencia que ya no es solo europea
Más allá de la UE, la exigencia de transparencia en la interacción humano-IA se perfila como un estándar que otros reguladores en América Latina y el Caribe probablemente adoptarán en los próximos años, siguiendo el patrón que ya se vio con el RGPD y las leyes de protección de datos regionales.
Para empresas que operan mesas de ayuda y atención al cliente con inteligencia artificial, la lección práctica es clara: divulgar cuándo un cliente habla con un agente de IA ya no es solo una buena práctica de experiencia de cliente, sino que se está convirtiendo en un requisito regulatorio con consecuencias económicas reales. Plataformas como Servigo365, diseñadas para atención multicanal con IA, incorporan precisamente este tipo de identificación transparente de los agentes automatizados como parte del flujo de conversación, mientras que soluciones como CumplimientoControl ayudan a las empresas a documentar y trazar sus procesos de cumplimiento normativo ante este tipo de exigencias crecientes.