El 25 de agosto de 2026 se conoció que Primero, startup mexicana cofundada por el colombiano Santiago Buenahora, cerró una ronda semilla de US$12 millones colinderada por Kaszek y General Catalyst, con participación de Definition, Conviction y 8VC. La lista de coinversionistas dice tanto como el monto: entre ellos figuran accionistas y ejecutivos de compañías como FEMSA, Bimbo, Aeroméxico y Kimberly-Clark de México. No es capital buscando una tesis; es capital que ya conoce el problema desde adentro.
El producto se llama Primia y su propuesta es específica: conectar sistemas heredados con agentes de inteligencia artificial. La empresa ya opera en Colombia, donde trabaja con Terpel y otras seis compañías de gran escala.
El problema real no es el modelo
Hay una narrativa cómoda que dice que la brecha de adopción de IA en Latinoamérica es cultural o presupuestaria. La ronda de Primero apunta a otra explicación, más incómoda y más técnica: los modelos ya son suficientemente buenos, pero no tienen dónde conectarse. La gran empresa latinoamericana promedio corre su operación sobre un ERP de hace quince años, un core bancario o de facturación que nadie quiere tocar, hojas de cálculo que sostienen procesos críticos y media docena de sistemas departamentales sin API documentada.
Un agente de IA sin acceso a esos datos no automatiza nada: apenas conversa. Y el trabajo de darle ese acceso —extraer, normalizar, exponer, autorizar y auditar— es el que consume el 80% del proyecto y rara vez aparece en la demostración comercial.
Lo que esto señala para el mercado regional
- La capa de integración se volvió negocio propio. Ya no es un servicio profesional que se factura por horas dentro de un proyecto mayor, sino un producto con inversión de riesgo detrás.
- La modernización total dejó de ser el requisito. El enfoque no es reemplazar el sistema viejo antes de usar IA, sino envolverlo y hacerlo accesible. Para empresas que no pueden permitirse un reemplazo de core, esa distinción lo cambia todo.
- El capital regional está mirando la operación, no la interfaz. Que fondos como Kaszek y General Catalyst respalden infraestructura de integración —y no otro chatbot— indica dónde creen los inversionistas que está el valor real.
- La validación viene de corporativos, no de otras startups. Terpel, FEMSA, Bimbo: son operaciones grandes, reguladas y con sistemas antiguos. Exactamente el perfil donde la integración duele.
La lectura para el mercado dominicano
En República Dominicana la situación es estructuralmente idéntica, con la escala ajustada. Bancos, aseguradoras, distribuidoras, cadenas de retail y entidades del sector público operan sobre sistemas que funcionan y que nadie va a reemplazar en el corto plazo. La pregunta que importa no es "¿qué modelo de IA usamos?", sino "¿cómo hacemos que lo que ya tenemos hable con lo nuevo sin romper nada y sin perder trazabilidad?".
En TEKFENIX ese ha sido el terreno desde el principio: desarrollamos software empresarial a medida precisamente para resolver la brecha entre lo que la empresa ya tiene y lo que necesita hacer. Servigo365 se integra con los canales y sistemas de registro existentes para que la atención al cliente con IA opere sobre datos reales de la operación, no sobre una base aislada. Nexturno se conecta con los sistemas de sucursal y agenda que ya están en uso para ordenar turnos y colas sin obligar a cambiar todo el stack. Y CumplimientoControl está diseñado para consumir información de fuentes internas y externas manteniendo trazabilidad regulatoria completa, que es justamente lo que exige un auditor cuando la IA entra en un proceso de cumplimiento. Si su empresa tiene sistemas que funcionan pero no conversan, ese es nuestro trabajo.