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El primer informe anual de OTSI: solo el 6 % de los casos nació de inteligencia propia, y el regulador británico quiere cambiar esoOTSI’s First Annual Review: Only 6% of Cases Began Proactively, and the UK Regulator Wants That to Change

2026-09-10

La Office of Trade Sanctions Implementation (OTSI) del Reino Unido publicó su primer informe anual, correspondiente al período del 1 de abril de 2025 al 31 de marzo de 2026. El análisis del documento circuló ampliamente entre equipos de cumplimiento el 10 de septiembre de 2026, y sus implicaciones van bastante más allá de las fronteras británicas.

OTSI es distinta de la OFSI, que se encarga de las sanciones financieras. Su ámbito son las sanciones comerciales: exportaciones, bienes y servicios auxiliares. Y el retrato que dibuja el informe es el de una función de fiscalización todavía en formación, pero con una tubería de casos en crecimiento y un cambio de estrategia declarado.

Las cifras

  • 178 reportes o referimientos de presuntas infracciones recibidos en el período.
  • 156 de ellos relacionados con el régimen de sanciones a Rusia.
  • 111 casos (el 62 % del total) provenientes de sectores sujetos a obligación de reporte, con los servicios financieros a la cabeza.
  • 104 casos de fiscalización cerrados: 41 sin infracción identificada y 40 referidos a HMRC.
  • Cero sanciones monetarias civiles emitidas durante 2025–26.

La ausencia de multas no debe leerse como laxitud. La propia oficina reportó que un número significativo de investigaciones alcanzó una etapa avanzada al cierre del período, con decisiones esperadas durante 2026–27.

El dato que revela la estrategia: 6 %

El hallazgo más revelador no es ninguno de los anteriores. Solo alrededor del 6 % de los casos abiertos en el período se inició de manera proactiva. El resto llegó porque alguien reportó. OTSI ha manifestado que quiere aumentar significativamente esa proporción, y durante el año estableció una función de inteligencia dedicada a identificar riesgos emergentes, técnicas de evasión y tipologías de sanciones.

A eso se suma la ampliación de poderes. Desde abril de 2026, OTSI cuenta con los Sanctions End-Use Controls, que le permiten examinar exportaciones hacia terceros países donde exista riesgo de que los bienes terminen desviados a un destino sancionado y, cuando ese riesgo no pueda mitigarse, bloquear la exportación. Su competencia de licenciamiento también se extendió de servicios a bienes.

Por qué esto reescribe la debida diligencia

El giro hacia la investigación por inteligencia, centrada en la elusión a través de terceros países, intermediarios y estructuras societarias complejas, cambia lo que se le exige a un equipo de cumplimiento. La exposición ya no aparece solo como una conexión directa con una persona o jurisdicción sancionada: puede emerger a través de estructuras de beneficiario final, intermediarios en terceros países, relaciones corporativas o servicios que facilitan transacciones.

La consecuencia práctica es que un resultado de screening deja de ser el final de la evaluación y pasa a ser el principio. Y la evidencia que sostiene la decisión se vuelve tan importante como la decisión misma: hay que poder demostrar no solo que se hicieron las verificaciones, sino por qué se llegó a determinada valoración de riesgo, si hubo escalamiento y qué información sustentó la conclusión final.

Eso exige unir información que suele quedar fragmentada entre sistemas separados, hojas de cálculo y cadenas de correo. Registros de beneficiario final, screening continuo de sanciones y medios adversos, evaluaciones de riesgo, decisiones de escalamiento y evidencia de soporte tienen que estar conectados si la firma pretende reconstruir su proceso de decisión meses o años después.

La lectura regional

República Dominicana y el Caribe no están fuera de este mapa. Los esquemas de elusión se apoyan justamente en jurisdicciones intermedias, sociedades interpuestas y cadenas de servicios que parecen inocuas vistas de una en una. Una entidad dominicana que preste servicios corporativos, administre fondos o procese pagos internacionales puede convertirse, sin saberlo, en el eslabón de tercer país que un regulador extranjero está buscando.

CumplimientoControl, de TEKFENIX, fue diseñado para ese escenario: monitoreo de medios adversos, screening continuo y —sobre todo— una cadena de evidencia que conecta clientes, entidades legales, beneficiarios finales y contrapartes con los resultados de screening y las decisiones tomadas. No basta con haber revisado; hay que poder demostrarlo. Si su institución opera con contrapartes internacionales, esa capacidad de reconstrucción es hoy parte del control, no un extra.

The UK’s Office of Trade Sanctions Implementation (OTSI) published its first annual review, covering 1 April 2025 to 31 March 2026. Analysis of the document circulated widely among compliance teams on 10 September 2026, and its implications reach well beyond British borders.

OTSI is distinct from OFSI, which handles financial sanctions. Its remit is trade sanctions: exports, goods and ancillary services. The portrait the review paints is of an enforcement function still developing, but with a growing case pipeline and a declared change of strategy.

The figures

  • 178 reports or referrals of suspected breaches received during the period.
  • 156 of them related to the Russia sanctions regime.
  • 111 cases (62% of the total) came from sectors subject to mandatory reporting, with financial services leading.
  • 104 enforcement cases closed: 41 with no breach identified and 40 referred to HMRC.
  • Zero civil monetary penalties issued during 2025–26.

The absence of fines should not be read as leniency. The office itself reported that a significant number of investigations had reached an advanced stage by the end of the period, with decisions expected during 2026–27.

The number that reveals the strategy: 6%

The most revealing finding is none of the above. Only around 6% of cases opened during the period were initiated proactively. The rest arrived because someone reported them. OTSI has signalled it wants to raise that proportion significantly, and during the year it established a dedicated intelligence function to identify emerging risks, evasion techniques and sanctions typologies.

Powers have expanded too. From April 2026, OTSI holds Sanctions End-Use Controls, allowing it to examine exports to third countries where goods risk being diverted to a sanctioned destination and, where that risk cannot be addressed, to block the export outright. Its licensing remit also extended from services to goods.

Why this rewrites due diligence

The shift toward intelligence-led investigation, focused on circumvention through third countries, intermediaries and complex corporate structures, changes what is expected of a compliance team. Exposure no longer appears only as a direct connection to a sanctioned person or jurisdiction: it can emerge through beneficial ownership structures, third-country intermediaries, corporate relationships or services that facilitate transactions.

The practical consequence is that a screening result stops being the end of the assessment and becomes the beginning. And the evidence supporting the decision becomes as important as the decision itself: firms must show not only that the checks took place, but why a particular risk assessment was reached, whether concerns were escalated and what information supported the final conclusion.

That requires connecting information that usually stays fragmented across separate systems, spreadsheets and email trails. Beneficial ownership records, continuous sanctions and adverse-media screening, risk assessments, escalation decisions and supporting evidence all need to join up if a firm expects to reconstruct its decision-making months or years later.

The regional reading

The Dominican Republic and the Caribbean are not off this map. Circumvention schemes rest precisely on intermediate jurisdictions, interposed companies and service chains that look harmless when viewed one at a time. A Dominican entity providing corporate services, administering funds or processing international payments can unknowingly become the third-country link a foreign regulator is looking for.

TEKFENIX’s CumplimientoControl was designed for that scenario: adverse media monitoring, continuous screening and — above all — a chain of evidence connecting clients, legal entities, beneficial owners and counterparties with screening results and decisions taken. Having checked is not enough; you must be able to prove it. If your institution deals with international counterparties, that reconstruction capability is now part of the control, not an extra.

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