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México endurece sus reglas antilavado: el nuevo enfoque basado en riesgo que ya deben empezar a preparar las empresasMexico tightens its anti-money laundering rules: the new risk-based approach businesses must start preparing for

2026-08-13

El 7 de agosto de 2026, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público de México publicó en el Diario Oficial de la Federación el Acuerdo 115/2026, que modifica las Reglas de Carácter General de la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita (LFPIORPI), la norma antilavado del país. El cambio no es cosmético: desplaza el cumplimiento de un modelo basado en checklists genéricos hacia un Enfoque Basado en Riesgo (EBR), donde cada empresa obligada debe demostrar, con evidencia concreta, que comprende su propio nivel de exposición al lavado de dinero.

Qué cambia exactamente

Entre las modificaciones más relevantes del Acuerdo 115/2026 están:

  • La obligación de clasificar a los clientes según su nivel de riesgo, en lugar de aplicar controles uniformes a todos por igual.
  • Medidas reforzadas para identificar a Personas Políticamente Expuestas (PEP).
  • Requisitos más estrictos para identificar al beneficiario controlador final de una operación o entidad.
  • Un plazo de 24 horas para ciertos avisos, frente a plazos más laxos del esquema anterior.

Un calendario de implementación por etapas

Aunque el Acuerdo entra en vigor de forma general el 30 de noviembre de 2026, no todas las obligaciones inician ese mismo día. La evaluación con enfoque basado en riesgo deberá estar disponible a más tardar el 1 de marzo de 2027, fecha a partir de la cual también se aplicarán, sobre los actos y operaciones realizadas, las disposiciones sobre clasificación del grado de riesgo, conocimiento del cliente y usuario, e identificación del beneficiario controlador.

Por qué esto importa más allá de México

Este tipo de reforma no es un caso aislado. Regiones enteras, incluyendo el Caribe y América Latina, vienen adoptando gradualmente el mismo estándar internacional de enfoque basado en riesgo que promueve el GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional) y sus organismos regionales, entre ellos GAFILAT. Para las empresas dominicanas y caribeñas que operan con clientes, socios o filiales mexicanas, o que simplemente anticipan que su propio regulador local avanzará en la misma dirección, entender este modelo con tiempo evita tener que improvisar cuando la exigencia llegue a su propio mercado.

El reto real: pasar del papeleo a la evidencia

El cambio de fondo que exige el enfoque basado en riesgo es incómodo para muchas empresas: ya no basta con tener una política de cumplimiento archivada: hay que poder demostrar, con datos y trazabilidad, que esa política se aplica de forma consistente y que la clasificación de riesgo de cada cliente refleja la realidad. Sin herramientas adecuadas, este tipo de exigencia se vuelve una carga manual insostenible para los equipos de cumplimiento.

Es exactamente el problema que CumplimientoControl, nuestra plataforma de cumplimiento financiero de TEKFENIX, está diseñada para resolver: monitoreo de medios adversos, trazabilidad regulatoria y clasificación de riesgo de clientes en un solo sistema, de forma que las empresas puedan demostrar cumplimiento con evidencia real y no solo con expedientes en papel, ya sea frente al regulador mexicano, dominicano o de cualquier otro país de la región que avance hacia este mismo estándar.

On August 7, 2026, Mexico's Ministry of Finance (Hacienda) published Agreement 115/2026 in the Federal Official Gazette, amending the General Rules under the Federal Law for the Prevention and Identification of Operations with Illegally-Sourced Funds (LFPIORPI), the country's anti-money laundering law. The change is not cosmetic: it shifts compliance away from a generic checklist model toward a Risk-Based Approach (RBA), under which every obligated business must demonstrate, with concrete evidence, that it understands its own exposure to money laundering risk.

What exactly changes

Among the most relevant amendments in Agreement 115/2026 are:

  • An obligation to classify customers by risk level, instead of applying uniform controls to everyone equally.
  • Reinforced measures to identify Politically Exposed Persons (PEPs).
  • Stricter requirements to identify the ultimate beneficial owner of a transaction or entity.
  • A 24-hour deadline for certain reports, compared to looser timelines under the previous scheme.

A phased implementation timeline

While the Agreement generally takes effect on November 30, 2026, not all obligations start that same day. The risk-based assessment must be available no later than March 1, 2027, the date from which the provisions on risk classification, customer and user due diligence, and beneficial owner identification will also apply to the acts and transactions carried out.

Why this matters beyond Mexico

This kind of reform is not an isolated case. Entire regions, including the Caribbean and Latin America, have been gradually adopting the same international risk-based approach standard promoted by the FATF (Financial Action Task Force) and its regional bodies, including GAFILAT. For Dominican and Caribbean businesses that work with Mexican clients, partners, or subsidiaries — or that simply anticipate their own local regulator moving in the same direction — understanding this model early avoids having to improvise once the requirement reaches their own market.

The real challenge: moving from paperwork to evidence

The underlying shift the risk-based approach demands is uncomfortable for many businesses: having a filed compliance policy is no longer enough — you must be able to demonstrate, with data and traceability, that the policy is applied consistently and that each customer's risk classification reflects reality. Without the right tools, this kind of requirement becomes an unsustainable manual burden for compliance teams.

That is exactly the problem CumplimientoControl, TEKFENIX's financial compliance platform, is built to solve: adverse media monitoring, regulatory traceability, and customer risk classification in a single system, so businesses can demonstrate compliance with real evidence rather than paper files alone — whether facing a Mexican, Dominican, or any other regional regulator moving toward this same standard.

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