Un estudio publicado esta semana por Talento Digital para Chile y FinteChile —el Libro Blanco de Perfiles Profesionales Fintech en Chile 2025-2030— identificó 15 cargos estratégicos que la industria financiera digital necesitará contratar en los próximos años. El informe llega en un momento en que la región enfrenta simultáneamente la implementación de nuevas leyes fintech, marcos de ciberseguridad y normativas de protección de datos, además de la incorporación acelerada de inteligencia artificial en los servicios financieros.
Los perfiles más demandados
Entre los roles con mayor proyección de crecimiento, el estudio destaca:
- Especialistas en ciberseguridad aplicada a servicios financieros.
- Arquitectos de soluciones fintech.
- Líderes en tecnologías regulatorias (RegTech).
- Expertos en cumplimiento normativo y gobernanza de inteligencia artificial.
- Profesionales en gestión de riesgos algorítmicos y Open Banking.
El problema de la "falsa hibridez"
Uno de los hallazgos más relevantes del informe es lo que sus autores llaman "falsa hibridez": la situación en que los equipos técnicos y los equipos regulatorios de una organización trabajan de forma separada, sin comunicación real entre sí. Según el estudio, esta desconexión se ha convertido en uno de los principales obstáculos para el desarrollo sostenible de la industria fintech, justo cuando la complejidad regulatoria y tecnológica no deja de crecer.
Una tendencia que trasciende Chile
Aunque el estudio se centra en el mercado chileno, el diagnóstico es extrapolable a toda América Latina y el Caribe: los reguladores avanzan hacia marcos más exigentes de prevención de lavado de activos, protección de datos y supervisión de IA, mientras las instituciones financieras y aseguradoras necesitan talento capaz de traducir esos requisitos en controles operativos reales, no solo en documentos de política interna.
Esta es exactamente la brecha que CumplimientoControl, nuestra plataforma de cumplimiento financiero, monitoreo de medios adversos y trazabilidad regulatoria, ayuda a cerrar: en lugar de depender únicamente de contratar más especialistas —un recurso escaso y caro en toda la región—, las entidades financieras y aseguradoras pueden apoyarse en tecnología que automatiza la debida diligencia, el monitoreo continuo y la generación de evidencia auditable, liberando al equipo humano para las decisiones de mayor criterio.