El Tesoro de Estados Unidos, a través de la Financial Crimes Enforcement Network (FinCEN), sancionó este mes a UBS con una multa de US$125 millones por violaciones reiteradas a la Ley de Secreto Bancario, la principal normativa antilavado del país. Es la sanción más alta impuesta hasta la fecha contra un broker-dealer por este tipo de incumplimiento.
FinCEN concluyó que el banco suizo falló de forma repetida en obligaciones concretas: la supervisión de clientes de alto riesgo y el reporte de operaciones sospechosas.
La palabra clave es "reiteradas"
El detalle que conviene subrayar no es el monto, sino el calificativo. Los reguladores no están castigando un error aislado en una transacción; están castigando un patrón sostenido. Y eso cambia la naturaleza del riesgo para cualquier entidad supervisada.
Un fallo puntual puede explicarse. Un patrón sostenido revela que el sistema de control interno no estaba funcionando, o que estaba funcionando en el papel pero no en la práctica. Los supervisores en toda la región vienen apuntando a esa distinción: la existencia de un manual de cumplimiento no equivale a cumplimiento.
Qué está mirando el regulador realmente
De expedientes como este se desprende una lista bastante consistente de puntos de fallo:
- Clasificación de riesgo desactualizada. Clientes que fueron clasificados como bajo riesgo al ingresar y nunca se reevaluaron pese a cambios en su perfil transaccional.
- Alertas que se cierran sin análisis. Sistemas de monitoreo que generan volumen pero cuyos equipos no tienen capacidad de investigar, con cierres masivos sin sustento documental.
- Reportes de operaciones sospechosas tardíos o incompletos. El plazo importa tanto como el contenido.
- Monitoreo de medios adversos irregular. Consultas puntuales al momento de la vinculación en vez de vigilancia continua.
- Falta de evidencia. Decisiones correctas que no se pueden demostrar equivalen, ante el supervisor, a decisiones que no se tomaron.
La lectura para República Dominicana y LATAM
El movimiento regulatorio en la región va en la misma dirección. México avanza hacia un modelo de debida diligencia proporcional al riesgo; Panamá actualizó su marco de conocimiento del cliente y beneficiario final; Colombia endureció la verificación de identidad digital; Guatemala pone en vigor una nueva ley antilavado que amplía los sujetos obligados. En República Dominicana, la Superintendencia de Bancos ha estado emitiendo lineamientos que suman capas de información que las entidades deben poder demostrar.
El denominador común es claro: se está pasando de verificar que existan procedimientos a verificar que produzcan resultados demostrables. Y la carga de la prueba recae en la entidad supervisada.
De la política escrita a la evidencia disponible
Cerrar esa brecha suele ser menos un problema de voluntad que de infraestructura. Los equipos de cumplimiento que trabajan con hojas de cálculo, correos y búsquedas manuales pueden estar haciendo bien su trabajo y aun así ser incapaces de reconstruir, meses después, por qué una alerta se cerró.
Ahí es donde CumplimientoControl de TEKFENIX aporta valor concreto: monitoreo continuo de medios adversos y listas, clasificación de riesgo que se actualiza con el comportamiento del cliente, y trazabilidad completa de cada consulta y cada decisión, con la evidencia asociada y recuperable. El objetivo no es solo cumplir, es poder demostrarlo el día que lo pregunten. Si su institución está revisando su marco AML frente a las nuevas exigencias regulatorias, conversemos.