La Unidad de Análisis Financiero (UAF) de República Dominicana presentó esta semana los resultados de la Evaluación Nacional de Riesgos de Lavado de Activos y Financiamiento del Terrorismo (ENR) correspondiente a 2024, un ejercicio que actualiza el diagnóstico previo (2010-2014) y que confirma algo que muchos oficiales de cumplimiento ya intuían: el riesgo del país se mantiene en un nivel medio-alto, aunque con una mejora relativa frente a la evaluación anterior.
Las amenazas, en orden
Según el informe, las principales fuentes de riesgo identificadas son, en este orden:
- Tráfico de drogas, presente en el 47.1% de los casos investigados
- Corrupción pública, calificada con “nivel de amenaza alta” sobre el riesgo ético, económico y empresarial del país
- Evasión tributaria
- Criptoactivos sin regulación específica
- Juegos de azar
El informe también aporta cifras concretas del período 2015-2020: 616 casos investigados, más de 4,965.8 millones de pesos incautados y 123 condenas obtenidas. Entre las tipologías de corrupción más detectadas figuran pagos sin documentación soporte, contratos sobrevaluados, testaferros incluidos en nómina y organizaciones fraudulentas creadas para simular operaciones legítimas.
Por qué esto no es solo un ejercicio académico
Una ENR no es un documento que se archive: en el marco de los estándares del GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional), es la base sobre la que los sujetos obligados —bancos, cooperativas, remesadoras, casinos, agentes inmobiliarios, notarios y cualquier entidad bajo régimen de prevención de lavado— deben calibrar sus propios programas de debida diligencia. Un hallazgo como “la corrupción pública es una amenaza alta” obliga, en la práctica, a revisar matrices de riesgo de clientes vinculados a contratación pública, funcionarios expuestos políticamente (PEP) y sus círculos cercanos.
El problema habitual no es la falta de voluntad, sino la falta de visibilidad continua. Muchas instituciones dominicanas cuentan con políticas de cumplimiento sólidas en papel, pero dependen de revisiones manuales y consultas puntuales a listas de sanciones que quedan desactualizadas en cuestión de semanas, justo cuando aparece nueva información en medios sobre un cliente, un proveedor o un beneficiario final.
De la evaluación de riesgo al monitoreo diario
Aquí es donde el enfoque de CumplimientoControl, la plataforma de cumplimiento financiero de TEKFENIX, cobra sentido: automatizar exactamente lo que una ENR pide hacer de forma continua. Monitoreo de medios adversos para detectar señales tempranas de vínculos con narcotráfico, corrupción o esquemas fraudulentos; trazabilidad regulatoria que documenta cada decisión de debida diligencia con evidencia auditable; y alertas que se actualizan cuando cambia el perfil de riesgo de un cliente, no solo cuando se hace la revisión anual. Para instituciones dominicanas que operan bajo la lupa de la Superintendencia de Bancos y la UAF, convertir los hallazgos de la ENR en controles operativos diarios —y no solo en un documento de cumplimiento— es la diferencia entre pasar una auditoría y realmente reducir el riesgo.