Una institución financiera puede tener políticas escritas, un equipo de cumplimiento dedicado y un sistema de monitoreo de transacciones funcionando las 24 horas, y aun así terminar pagando una multa de miles de millones de dólares. Esa es la conclusión de un análisis publicado el 24 de septiembre de 2026, que retoma un caso ya conocido en la industria para explicar por qué el software nunca es suficiente por sí solo.
El caso que sigue sirviendo de advertencia
El ejemplo central es el de un banco que en octubre de 2024 llegó a un acuerdo de cerca de 3,000 millones de dólares bajo la Ley de Secreto Bancario. La investigación reveló que el 92% de las transacciones de la entidad quedaron sin monitorear entre 2018 y 2024, a pesar de que el banco contaba con políticas escritas, equipos de cumplimiento y sistemas de monitoreo. Comunicaciones internas mostraron incluso a empleados bromeando sobre la facilidad con la que la entidad procesaba fondos ilícitos.
La cultura como el verdadero punto ciego
Según Vinay Vyas, especialista en delitos financieros citado en el análisis, los programas de cumplimiento fallan cuando ocurre alguna de estas señales dentro de la organización:
- Los empleados dudan de que levantar una alerta vaya a generar alguna acción real.
- El personal no confía en que las protecciones para quien denuncia (whistleblower) se apliquen de verdad.
- La dirección mantiene presupuestos de cumplimiento congelados mientras el negocio crece.
- Los gerentes minimizan actividad sospechosa en lugar de escalarla con seriedad.
- La cultura general de la empresa transmite, de manera implícita, que el cumplimiento no es una prioridad real.
La frase que resume el hallazgo es directa: los sistemas le pueden decir al personal qué hacer, pero es la cultura la que determina si realmente lo hacen.
Qué significa esto para empresas del Caribe y Latinoamérica
Para bancos, cooperativas, casas de cambio y fintechs de la región, la lección no es reemplazar el software de monitoreo, sino verificar si existe un canal de reporte en el que el personal confíe, si las alertas escaladas reciben seguimiento visible y si la asignación de presupuesto de cumplimiento crece al mismo ritmo que el volumen de operaciones. Una herramienta tecnológica que nadie usa con confianza produce el mismo resultado que no tener herramienta: transacciones sin monitorear.
En TEKFENIX trabajamos con instituciones financieras y empresas reguladas de la región a través de CumplimientoControl, nuestra plataforma de cumplimiento financiero, monitoreo de medios adversos y trazabilidad regulatoria AML. Más allá del software, ayudamos a que cada alerta generada tenga un dueño, un plazo y un registro auditable, precisamente el eslabón que, según este análisis, es el que más se rompe cuando la cultura organizacional no acompaña a la tecnología.