El 26 de agosto, CrowdStrike y Okta reportaron sus trimestres cerrados el 31 de julio. Ambas superaron expectativas, ambas elevaron su guía anual, y las acciones subieron más de 10 % y 19 % respectivamente en operaciones posteriores al cierre. Lo relevante no es el movimiento bursátil: es que los ejecutivos de las dos compañías señalaron exactamente la misma fuerza detrás de la demanda —el despliegue empresarial de agentes de inteligencia artificial.
Las cifras
CrowdStrike reportó ingresos de US$1,470 millones, un alza de 26 % interanual, con utilidad ajustada de 31 centavos por acción. El dato que llamó la atención de los analistas fue el nuevo ARR neto: US$332.8 millones, un aumento de 51 % interanual y muy por encima del rango de US$284–286 millones que la propia empresa había proyectado en junio. El ARR total llegó a US$5,840 millones (+25 %). El flujo de caja operativo de US$530.3 millones y el flujo de caja libre de US$377.4 millones fueron ambos récords para un segundo trimestre.
Okta entregó utilidad ajustada de US$1.05 por acción sobre ingresos de US$805 millones (+11 %). Las obligaciones de desempeño remanentes —la medida del backlog de suscripciones— subieron 17 % hasta US$4,858 millones. La compañía elevó su guía anual de ingresos, de utilidad y de flujo de caja libre.
El argumento que ambas usan
George Kurtz, fundador y CEO de CrowdStrike, enmarcó el trimestre en lo que llamó el "momento Mythos": "El mundo llegó a entender que la ciberseguridad es una necesidad para la adopción de IA. Toda empresa va a funcionar sobre IA, y asegurarla es la mayor oportunidad de mercado en nuestra historia".
Todd McKinnon, cofundador y CEO de Okta, planteó el mismo problema desde el otro extremo: cada agente "necesita una identidad confiable y controles claros sobre a qué puede acceder y qué puede hacer". Okta se posiciona como el proveedor neutral que las organizaciones pueden usar para descubrir agentes, gobernar lo que hacen y responder cuando algo sale mal.
Dave Vellante, analista jefe de theCUBE Research, resumió la lectura: "Un récord de nuevo ARR neto de US$333 millones, arriba 51 % interanual, indica que la urgencia creada por las amenazas potenciadas con IA se está convirtiendo en demanda significativa".
Lo que se está comprando en concreto
Los movimientos de producto del trimestre son más informativos que las declaraciones. CrowdStrike presentó Continuous Identity for AI Agents, que extiende la autorización consciente del riesgo a identidades humanas, de máquina y de agente. Acordó comprar los activos tecnológicos de XM Cyber, especializada en visualización de rutas de ataque y simulación ofensiva. Y amplió su coalición Project QuiltWorks —enfocada en vulnerabilidades descubiertas por IA— a la capa de infraestructura de nube con AWS.
Okta, por su parte, acordó el 30 de julio comprar Permiso Security, empresa de detección de amenazas de identidad, en una operación reportada en algo menos de US$200 millones, con cierre previsto antes de finales de octubre.
El patrón es evidente: la industria está construyendo, con dinero real, la capa de identidad y permisos para entidades no humanas.
La implicación práctica para una empresa que ya usa agentes
Conviene traducir esto a preguntas operativas, porque el problema es el mismo para una empresa de 50 empleados que para una de 50,000:
- ¿Sabe cuántos agentes de IA operan hoy en su organización? No cuántos aprobó: cuántos existen. Un agente conectado a un sistema por un equipo sin avisar a nadie es exactamente el riesgo que estas compras buscan cubrir.
- ¿Cada agente tiene una identidad propia o comparte credenciales con una persona? Si comparte, no hay forma de auditar quién hizo qué.
- ¿Qué puede escribir, borrar o aprobar cada agente? El permiso de lectura y el de escritura son riesgos de órdenes de magnitud distintos.
- ¿Qué pasa cuando algo sale mal? ¿Existe una ruta para revocar un agente en minutos, o hay que abrir un ticket?
Prudencia con el entusiasmo: la propia Okta advirtió que la contribución directa de ingresos por seguridad de IA sigue siendo temprana y probablemente no será material para su año fiscal 2027, aunque podría volverse significativa desde 2028. Es decir: la urgencia es real, pero el mercado apenas está formándose.
En TEKFENIX abordamos esto desde la trazabilidad. CumplimientoControl está construido sobre el principio de que toda acción —humana o automatizada— debe quedar registrada de forma auditable, con quién la originó, cuándo y bajo qué autorización; el mismo principio que hoy la industria está comprando a precio de adquisición corporativa. Y en Servigo365 aplicamos el mismo criterio a los agentes de atención al cliente: la IA propone y ejecuta dentro de límites explícitos, y cada paso queda registrado. Si su equipo ya desplegó agentes y todavía no definió sus permisos, ese es el punto por donde empezar.