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La Superintendencia de Bancos ahora permite dejar de reportar lo que no aplica: cómo funciona el mecanismo SIMAThe Dominican Banking Superintendency Now Lets You Stop Reporting What Doesn’t Apply: How the SIMA Mechanism Works

2026-09-18

La Superintendencia de Bancos de la República Dominicana emitió el 11 de septiembre de 2026 la Circular CSB-REG-2026000016, que establece el proceso de evaluación de solicitudes de desactivación y reactivación de obligaciones de requerimientos de información.

La circular es la primera materialización operativa de SIMA — la Estrategia de Simplificación, Modernización y Autogestión del Cumplimiento Regulatorio —, una iniciativa orientada a reducir cargas operativas innecesarias y concentrar el esfuerzo de las entidades supervisadas en las obligaciones que efectivamente les corresponden.

Qué cambia en la práctica

Hasta ahora, el Manual de Requerimientos de Información funcionaba en la práctica como una lista única: una entidad remitía lo que el manual exigía, aunque una parte de esos requerimientos no guardara relación con las operaciones que realmente ejecuta. El resultado eran envíos vacíos, formateos mensuales de estructuras sin contenido y horas de equipo dedicadas a cumplir con lo que no aplicaba.

El nuevo mecanismo permite que la entidad identifique requerimientos ajenos a su operación y solicite formalmente su evaluación para posible desactivación. La Superintendencia analiza cada caso bajo un enfoque basado en riesgo y determina si procede excluir la obligación correspondiente, preservando calidad, oportunidad y trazabilidad de la información para fines de supervisión. La reactivación también está contemplada, lo que reconoce algo importante: el perfil operativo de una entidad cambia.

La parte que conviene leer con cuidado

Un mecanismo de desactivación no es una amnistía, y tratarlo como tal es el riesgo real de esta circular. Tres consideraciones prácticas:

  • Hay que saber qué se envía y por qué. Solicitar la desactivación de un requerimiento exige demostrar que no corresponde a las operaciones de la entidad. Eso presupone un inventario claro de obligaciones, con su fundamento normativo y su vínculo con líneas de negocio reales. Muchas instituciones no tienen ese inventario documentado; lo tienen en la cabeza de dos o tres personas.
  • La reactivación es un riesgo latente. Si una entidad desactiva un requerimiento y meses después lanza un producto que lo vuelve exigible, alguien tiene que detectarlo a tiempo. Eso convierte la gestión de requerimientos en un control vivo, no en un trámite de una sola vez.
  • La trazabilidad no se reduce, se concentra. La Superintendencia es explícita en preservar calidad y trazabilidad. Reportar menos volumen implica que cada envío que queda pesa más, y que la capacidad de sustentar por qué algo no se reporta pasa a ser parte del expediente.

Lo que viene

La Superintendencia anticipó que SIMA incluirá iniciativas adicionales: un sistema de autogestión de casos para que las entidades regularicen incumplimientos identificados, la optimización del Manual de Requerimientos de Información y la publicación de un catálogo de reglas de validación. Ese último punto es relevante para cualquier área de TI bancaria: un catálogo público de reglas de validación permite validar localmente antes de enviar, en lugar de descubrir los errores en el rechazo.

Una señal de dirección regulatoria

Vale la pena situar esta circular en contexto. Es la tercera intervención relevante de la Superintendencia en pocas semanas, junto a las disposiciones sobre datos desagregados de mipymes y sobre cancelación de productos por el mismo canal de contratación. El patrón es consistente: el supervisor dominicano está moviendo la regulación hacia procesos más específicos, más medibles y con mayor exigencia de evidencia. Simplificar el volumen no significa relajar el rigor; significa desplazarlo hacia lo que importa.

Cómo lo vemos desde TEKFENIX

Aprovechar SIMA requiere algo que muchas entidades aún resuelven con hojas de cálculo: saber, en cualquier momento, qué obligaciones tiene activas, por qué las tiene, quién responde por cada una y qué evidencia sustenta cada envío o cada exclusión. CumplimientoControl está construido justamente sobre esa base — trazabilidad regulatoria, control de vencimientos y expediente auditable por obligación —, que es la condición previa para solicitar una desactivación con fundamento y para detectar a tiempo cuándo un cambio de negocio obliga a reactivarla. La circular abre una oportunidad real de reducir carga operativa; capturarla depende de tener el inventario ordenado antes de tocar la puerta del supervisor.

On 11 September 2026, the Dominican Republic’s Banking Superintendency issued Circular CSB-REG-2026000016, establishing the evaluation process for requests to deactivate and reactivate information reporting obligations.

The circular is the first operational expression of SIMA — the Strategy for Simplification, Modernisation and Self-Management of Regulatory Compliance — an initiative aimed at reducing unnecessary operational burden and focusing supervised entities’ effort on the obligations that genuinely apply to them.

What changes in practice

Until now, the Information Requirements Manual effectively functioned as a single list: an entity submitted whatever the manual demanded, even when part of those requirements bore no relation to the operations it actually runs. The result was empty submissions, monthly formatting of contentless structures, and team hours spent complying with what didn’t apply.

The new mechanism allows an entity to identify requirements unrelated to its operations and formally request evaluation for possible deactivation. The Superintendency analyses each case under a risk-based approach and determines whether excluding the obligation is appropriate, while preserving the quality, timeliness and traceability of information for supervisory purposes. Reactivation is also contemplated — an acknowledgment of something important: an entity’s operational profile changes.

The part worth reading carefully

A deactivation mechanism is not an amnesty, and treating it as one is the real risk in this circular. Three practical considerations:

  • You must know what you submit and why. Requesting deactivation requires demonstrating that a requirement does not correspond to the entity’s operations. That presupposes a clear inventory of obligations, with their regulatory basis and their link to real business lines. Many institutions don’t have that inventory documented; they have it in the heads of two or three people.
  • Reactivation is a latent risk. If an entity deactivates a requirement and months later launches a product that makes it applicable again, someone has to catch it in time. That turns requirement management into a live control, not a one-off filing.
  • Traceability isn’t reduced, it’s concentrated. The Superintendency is explicit about preserving quality and traceability. Reporting less volume means each remaining submission carries more weight, and the ability to justify why something is not reported becomes part of the record.

What comes next

The Superintendency indicated SIMA will include further initiatives: a case self-management system for entities to remediate identified non-compliance, optimisation of the Information Requirements Manual, and publication of a validation rules catalogue. That last point matters for any banking IT team: a public catalogue of validation rules allows local validation before submission, rather than discovering errors upon rejection.

A signal of regulatory direction

It is worth placing this circular in context. It is the third significant intervention by the Superintendency in a matter of weeks, alongside provisions on sex-disaggregated MSME data and on product cancellation through the same channel used for contracting. The pattern is consistent: the Dominican supervisor is moving regulation toward more specific, more measurable processes with higher evidentiary demands. Simplifying volume does not mean relaxing rigour; it means relocating it to what matters.

How we see it at TEKFENIX

Taking advantage of SIMA requires something many entities still handle in spreadsheets: knowing, at any moment, which obligations are active, why, who owns each one, and what evidence supports each submission or each exclusion. CumplimientoControl is built precisely on that foundation — regulatory traceability, deadline control and an auditable record per obligation — which is the precondition for requesting a well-founded deactivation and for detecting in time when a business change forces reactivation. The circular opens a real opportunity to reduce operational burden; capturing it depends on having the inventory in order before knocking on the supervisor’s door.

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