La Superintendencia de Bancos de la República Dominicana emitió el 11 de septiembre de 2026 la Circular CSB-REG-2026000016, que establece el proceso de evaluación de solicitudes de desactivación y reactivación de obligaciones de requerimientos de información.
La circular es la primera materialización operativa de SIMA — la Estrategia de Simplificación, Modernización y Autogestión del Cumplimiento Regulatorio —, una iniciativa orientada a reducir cargas operativas innecesarias y concentrar el esfuerzo de las entidades supervisadas en las obligaciones que efectivamente les corresponden.
Qué cambia en la práctica
Hasta ahora, el Manual de Requerimientos de Información funcionaba en la práctica como una lista única: una entidad remitía lo que el manual exigía, aunque una parte de esos requerimientos no guardara relación con las operaciones que realmente ejecuta. El resultado eran envíos vacíos, formateos mensuales de estructuras sin contenido y horas de equipo dedicadas a cumplir con lo que no aplicaba.
El nuevo mecanismo permite que la entidad identifique requerimientos ajenos a su operación y solicite formalmente su evaluación para posible desactivación. La Superintendencia analiza cada caso bajo un enfoque basado en riesgo y determina si procede excluir la obligación correspondiente, preservando calidad, oportunidad y trazabilidad de la información para fines de supervisión. La reactivación también está contemplada, lo que reconoce algo importante: el perfil operativo de una entidad cambia.
La parte que conviene leer con cuidado
Un mecanismo de desactivación no es una amnistía, y tratarlo como tal es el riesgo real de esta circular. Tres consideraciones prácticas:
- Hay que saber qué se envía y por qué. Solicitar la desactivación de un requerimiento exige demostrar que no corresponde a las operaciones de la entidad. Eso presupone un inventario claro de obligaciones, con su fundamento normativo y su vínculo con líneas de negocio reales. Muchas instituciones no tienen ese inventario documentado; lo tienen en la cabeza de dos o tres personas.
- La reactivación es un riesgo latente. Si una entidad desactiva un requerimiento y meses después lanza un producto que lo vuelve exigible, alguien tiene que detectarlo a tiempo. Eso convierte la gestión de requerimientos en un control vivo, no en un trámite de una sola vez.
- La trazabilidad no se reduce, se concentra. La Superintendencia es explícita en preservar calidad y trazabilidad. Reportar menos volumen implica que cada envío que queda pesa más, y que la capacidad de sustentar por qué algo no se reporta pasa a ser parte del expediente.
Lo que viene
La Superintendencia anticipó que SIMA incluirá iniciativas adicionales: un sistema de autogestión de casos para que las entidades regularicen incumplimientos identificados, la optimización del Manual de Requerimientos de Información y la publicación de un catálogo de reglas de validación. Ese último punto es relevante para cualquier área de TI bancaria: un catálogo público de reglas de validación permite validar localmente antes de enviar, en lugar de descubrir los errores en el rechazo.
Una señal de dirección regulatoria
Vale la pena situar esta circular en contexto. Es la tercera intervención relevante de la Superintendencia en pocas semanas, junto a las disposiciones sobre datos desagregados de mipymes y sobre cancelación de productos por el mismo canal de contratación. El patrón es consistente: el supervisor dominicano está moviendo la regulación hacia procesos más específicos, más medibles y con mayor exigencia de evidencia. Simplificar el volumen no significa relajar el rigor; significa desplazarlo hacia lo que importa.
Cómo lo vemos desde TEKFENIX
Aprovechar SIMA requiere algo que muchas entidades aún resuelven con hojas de cálculo: saber, en cualquier momento, qué obligaciones tiene activas, por qué las tiene, quién responde por cada una y qué evidencia sustenta cada envío o cada exclusión. CumplimientoControl está construido justamente sobre esa base — trazabilidad regulatoria, control de vencimientos y expediente auditable por obligación —, que es la condición previa para solicitar una desactivación con fundamento y para detectar a tiempo cuándo un cambio de negocio obliga a reactivarla. La circular abre una oportunidad real de reducir carga operativa; capturarla depende de tener el inventario ordenado antes de tocar la puerta del supervisor.