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Basilea III entra en la agenda dominicana: tres pilares, convergencia a NIIF y un FSAP que lleva 14 años sin repetirseBasel III Moves Up the Dominican Agenda: Three Pillars, IFRS Convergence and an FSAP That Hasn’t Been Repeated in 14 Years

2026-09-10

El 8 de septiembre de 2026, durante el XII Congreso de la Asociación de Bancos de Ahorro y Crédito y Corporaciones de Crédito (Abancord), el superintendente de Bancos de la República Dominicana, Enmanuel Cedeño Brea, expuso la hoja de ruta con la que la institución busca cerrar las brechas que aún separan al sistema financiero dominicano de los estándares internacionales. El tema del congreso no fue casual: “Liderando la transformación del riesgo operacional: gobernanza e innovación en la era de la inteligencia artificial”.

Los tres pilares del plan

Cedeño Brea describió tres frentes de trabajo simultáneos:

  • Pilar regulatorio. Avanzar hacia la adopción de los estándares del Comité de Supervisión Bancaria de Basilea, particularmente Basilea III, adaptándolos al contexto local en lugar de trasplantarlos tal cual.
  • Pilar contable. La Ley Monetaria y Financiera obliga a la SB a mantener un manual de contabilidad conforme a estándares internacionales. El trabajo actual consiste en cerrar la distancia entre el marco contable local y las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF).
  • Pilar de supervisión. El FMI y el Banco Mundial evalúan la solidez de los sistemas financieros mediante el Financial Sector Assessment Program (FSAP). La última evaluación de este tipo en República Dominicana ocurrió en 2012; la SB ha estado reforzando sus mecanismos de autoevaluación mientras se prepara para una nueva ronda.

Reconocimiento y deuda pendiente

El funcionario señaló que revisiones recientes del Fondo Monetario Internacional han reconocido la resiliencia del sistema financiero dominicano y su capacidad de absorción de pérdidas. Pero los mismos organismos internacionales insisten en que quedan brechas por cerrar frente a los estándares globales. Cedeño lo resumió con una metáfora local: no se puede aspirar a ser potencia en béisbol jugando con reglas de vitilla.

También vinculó el proceso con la aspiración del país de incorporarse a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), un camino que exige demostrar con evidencia —no con narrativa— los niveles de desarrollo alcanzados.

Por qué esto es un problema de datos antes que de capital

Aquí está la parte que suele quedar fuera de la conversación regulatoria. Basilea III no solo pide más capital: pide poder demostrar cómo se calculó ese capital. La convergencia a NIIF no solo cambia cómo se presenta un estado financiero: cambia qué información hay que capturar en el momento en que ocurre la operación. Y un FSAP no revisa políticas escritas, revisa evidencia.

En la práctica, para una entidad financiera dominicana esto significa:

  • Trazabilidad de extremo a extremo: quién aprobó qué, cuándo, con qué información a la vista.
  • Datos de riesgo operacional capturados de forma sistemática, no reconstruidos a mano cada trimestre.
  • Capacidad de reproducir un cálculo o una decisión meses después, ante un supervisor que pregunta.
  • Consistencia entre lo que dice el sistema core, lo que dice el manual de contabilidad y lo que dice el reporte regulatorio.

La mayoría de las entidades no falla por no tener las políticas. Falla porque la evidencia vive repartida entre hojas de cálculo, correos y sistemas que no se hablan entre sí. Cuando llega la evaluación, el costo no es el capital adicional: es el trabajo manual de reconstruir el rastro.

El calendario ya empezó

El marco de riesgo operacional que la SB ha venido trabajando contempla cargas de capital a partir de 2027. Eso deja una ventana corta para que las entidades ordenen sus procesos de captura de datos. Las que empiecen a instrumentar la trazabilidad ahora llegarán a la evaluación con evidencia; las que esperen llegarán con proyectos.

En TEKFENIX construimos software para exactamente este tipo de exigencia. CumplimientoControl está diseñado para que el cumplimiento financiero no dependa de la memoria de nadie: monitoreo de medios adversos, expedientes de debida diligencia y un rastro de auditoría que registra cada decisión con su fecha, su responsable y la información que estaba disponible en ese momento. Cuando un supervisor pregunta cómo se llegó a una conclusión, la respuesta se consulta, no se reconstruye. Si su institución está preparando el terreno para Basilea III y NIIF en República Dominicana, conversemos sobre cómo convertir sus procesos de cumplimiento en evidencia consultable.

On September 8, 2026, at the 12th Congress of the Dominican Association of Savings and Credit Banks (Abancord), Superintendent of Banks Enmanuel Cedeño Brea outlined the roadmap the regulator is using to close the gaps that still separate the Dominican financial system from international standards. The congress theme was no accident: “Leading the transformation of operational risk: governance and innovation in the age of artificial intelligence.”

Three pillars

Cedeño Brea described three simultaneous workstreams:

  • Regulatory pillar. Moving toward adoption of Basel Committee standards, particularly Basel III, adapted to local conditions rather than transplanted wholesale.
  • Accounting pillar. The Monetary and Financial Law requires the Superintendency to maintain an accounting manual aligned with international standards. Current work focuses on closing the distance between the local accounting framework and IFRS.
  • Supervisory pillar. The IMF and World Bank assess financial system soundness through the Financial Sector Assessment Program (FSAP). The last such review of the Dominican Republic took place in 2012; the Superintendency has been strengthening self-assessment mechanisms while preparing for a new round.

Recognition and remaining gaps

Recent IMF reviews have recognized the resilience of the Dominican financial system and its loss-absorption capacity. But the same international bodies insist gaps remain against global standards. Cedeño summarized it with a local metaphor: you cannot aspire to be a baseball powerhouse while playing by street-game rules.

He also tied the process to the country’s ambition to join the OECD — a path that requires demonstrating development levels with evidence, not narrative.

Why this is a data problem before it is a capital problem

Here is the part that usually falls out of the regulatory conversation. Basel III does not only ask for more capital: it asks institutions to demonstrate how that capital was calculated. IFRS convergence does not only change how a financial statement is presented: it changes what information must be captured at the moment a transaction occurs. And an FSAP does not review written policies — it reviews evidence.

In practice, for a Dominican financial institution this means:

  • End-to-end traceability: who approved what, when, with what information in view.
  • Operational risk data captured systematically, not reconstructed by hand each quarter.
  • The ability to reproduce a calculation or a decision months later, when a supervisor asks.
  • Consistency between what the core system says, what the accounting manual says, and what the regulatory report says.

Most institutions do not fail for lack of policies. They fail because the evidence lives scattered across spreadsheets, email threads and systems that do not talk to each other. When the assessment arrives, the cost is not the additional capital — it is the manual work of rebuilding the trail.

The clock has already started

The operational risk framework the Superintendency has been developing contemplates capital charges beginning in 2027. That leaves a short window for institutions to put their data capture processes in order. Those who instrument traceability now will arrive at the assessment with evidence; those who wait will arrive with projects.

At TEKFENIX we build software for exactly this kind of requirement. CumplimientoControl is designed so financial compliance does not depend on anyone’s memory: adverse media monitoring, due diligence files, and an audit trail that records every decision with its date, its owner and the information available at that moment. When a supervisor asks how a conclusion was reached, the answer is queried, not reconstructed. If your institution is preparing the ground for Basel III and IFRS in the Dominican Republic, let’s talk about turning your compliance processes into queryable evidence.

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